LA VERDAD SOBRE EL KRATOM


Las hojas de la planta de kratom, a menudo secas y en polvo, son una droga potente que ha ganado popularidad como un sustituto opiáceo.
Algunos consideran al kratom tan peligroso como la heroína y la metanfetamina de cristal. ¿Pero qué es?


Los estudiantes lo compraban en las tiendas. Un niño era tan adicto que tuvo que ir a rehabilitación. “Es comparable a la heroína sintética”, informa un especialista en prevención.

El kratom es un árbol tropical (Mitragyna speciosa), originario del sudeste asiático. Sus hojas amargas, que contienen compuestos psicoactivos similares a los opioides, se consumen por sus efectos alteradores del estado de ánimo, alivio del dolor y como afrodisíaco. Las personas lo mastican, lo fuman, lo preparan en infusión o lo agregan a los alimentos. Se conoce por muchos nombres: speedball a base de hierbas, biak-biak, ketum, kahuam, ithang o thom. Se vende en tiendas de salud, tiendas de tabaco y en línea como un polvo verde, en cápsulas o como extracto o chicle.

Los efectos secundarios agudos incluyen náuseas, picazón, sudoración, boca seca, estreñimiento, aumento de la orina y pérdida del apetito. El uso a largo plazo puede causar pérdida de peso, anorexia, insomnio y oscurecimiento de la piel. Algunos han informado haber experimentado una “psicosis de kratom”: alucinación, ilusión falsa y confusión severa.

El kratom es adictivo. En un estudio, el 50 por ciento de los usuarios a largo plazo (seis meses o más) experimentaron síntomas de abstinencia severos, como hostilidad, agresión, cambios emocionales, dolor de músculos y huesos, y movimientos espasmódicos de las extremidades; el 80 por ciento que intentó detenerse no pudo hacerlo.

Australia, Birmania, Malasia y Tailandia han prohibido el kratom y varios otros países lo regulan fuertemente. En los EE. UU., no está regulado a nivel federal, pero es ilegal en seis estados.